Diseño
La Jefasa de Diseño de Stripe dijo:
La inteligencia artificial hace que todo parezca terminado en noventa segundos. Pero ni la velocidad ni el buen gusto bastan si detrás no hay una idea.
Katie Dill, la directora de diseño de Stripe, subió hace unas semanas al escenario de la Lenny & Friends Summit en San Francisco y, además de enseñar una demo espectacular, confesó que almuerza burritos de microondas más a menudo de lo que debería. En noventa segundos pasa de tener hambre a tener comida. Reconoce que es casi incomible, pero la velocidad la tiene enamorada.
Dill lo llama "la tentación de lo terminado". La IA genera una web, un logo o una campaña en minutos, y el resultado tiene pinta de acabado: tipografía limpia, botones en su sitio, un claim que suena correcto. Una web del montón que nadie se ha preguntado si resuelve algo o si alguien lo va a recordar mañana.
Su segundo ejemplo es más incómodo. Tras la Segunda Guerra Mundial, el boom de la construcción copió la estética del modernismo sin intención. Antes, un banco se construía para transmitir confianza y solidez; después pasó a ser una caja de cristal intercambiable. Dill los llama "edificios zombis", y advierte de que ahora estamos fabricando lo mismo en software: "interfaces zombis". La IA tiende a la respuesta más probable, así que si le pides la web de un restaurante te devuelve la web media de restaurante.
En X, alguien respondía al vídeo con una objeción que merece tomarse en serio: el problema no es que las interfaces se parezcan, sino que muchas no resuelven nada que valga la pena. Y el gusto, en un mundo donde la inteligencia cuesta casi nada, no protege ningún negocio.
Tiene parte de razón, y conviene decir lo obvio: Dill es la jefa de diseño y tiene que vender criterio estético. Yo también lo vendo. Los dos tenemos interés en que el gusto importe.
Pero creo que la objeción y la charla hablan de lo mismo con otras palabras. Eso que hoy llamamos slop es lo que antes llamábamos, sin tanta tecnología, una mala dirección de arte. O, mejor dicho, dirección de arte sin concepto. El gusto sin una idea detrás es decoración, y la decoración se copia en noventa segundos. Lo que no se copia es la decisión de qué problema resuelves, para quién y por qué tu respuesta es distinta. Cuando eso está claro, la forma deja de ser maquillaje y se convierte en la manera de contarlo.
Dill propone tener un punto de vista antes de abrir la herramienta y dejar de confundir lo hecho con lo bueno. En Stripe, una animación de pocos segundos pasó por 56 versiones. En cocina eso tiene nombre: probar, corregir la sal y volver a probar.
No basta con tener buen gusto. Hace falta saber qué plato quieres servir, y no conformarse con los noventa segundos.
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Luis Curti es director creativo y Fundador de Aux Studio.